En la grieta

En la grieta

En la grieta está lo frágil,
carcelero…
en la grieta está lo fértil.

En ese elemento sutil
-donde la balanza
se ha inclinado a los vacíos-,
trazó su marcha el funambulista
con el tímido no-ser
del que ya cansó su nada.

El sendero de lo fértil
como descenso al mar
de grietas, donde flotar,
nunca se dio por sabido.
El placer de la tormenta
es un dormir contraído
y un alhelí en primavera
es lo que esfuerzo es al frío.

El color es el hartazgo de la espera
y, en ese elemento sutil
-cuando la balanza
reconoce que ha caído-,
el negro marca su marcha
de ciego funambulista
con un sólido ceder
del no-ser que nunca quiso.

En el ocaso, la belleza se confunde
con una ficción en la noche
y el saber de que en la grieta
se cobija lo más fértil.
Bendito sea tu don, amiga vida.

Hoy que la balanza se pronuncia
y que mi alma se nos fuga
aprendiendo el alfabeto de la soga…
desaté la fértil voz de grieta muda.
Cuéntame ese cuento
carcelero de lo oscuro.
Cuenta con el tiempo
que llegó la noche frágil.

Antonio Navarro Vázquez

Otros poemas inéditos en el blog:

Cuál es: https://angelesycondenas.wordpress.com/2020/07/09/cual-es/

Al sueño en fuga (décima): https://angelesycondenas.wordpress.com/2020/12/10/al-sueno-en-fuga-decima/

Nada: https://angelesycondenas.wordpress.com/2020/09/14/nada-hay/

Atentamente,

Uno que camina.

Trono (Ángeles y Condenas)

Trono (Ángeles y Condenas)

Entre matorrales crezco.
Bajo almendros me abandono.
Y sobre un techo de inquietudes,
dormitando, me acomodo.
La plata azul de la luna
enjuga el olor del otoño,
y miles de estrellas negras
me han concedido su trono.

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Salmo en vigilia de sábado

Salmo en vigilia de sábado

Las llamas arañan sin el calor de su presencia. Sobre la pared se proyectan sombras. Los minutos nos hacen como ellas.

Las uñas dañan.
El fuego arde.
La noche, larga.
Las voces pesan.

            En el anonimato de la noche, las flechas atraviesan nuestros labios para clavársenos en los corazones. Espalda con espalda, lo más puro se olvida con veneno y las fronteras ponen tierra de por medio. Las sombras son tan sólidas como las paredes. Los minutos nos esconden entre ellas.

Las uñas dañan.
El fuego arde.
La noche, larga.
Las voces pesan.

            En la primera hora de luz, o la segunda, la noche se resiste tras una cortina de polvo que cae como un trueno a medias. La lava brota de las gargantas. El pecho arde, y presas del calvario que viene, las voces, vencidas por el sino de su peso, quiebran.

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Nada (breve)

Nada (breve)

Hay un hueco
-allá donde cava el dolor
y se cuela constante
el sudor del hastío-
al que muchos llaman nada.

Es breve -tan breve-
que el ojo lo esquiva
implorándole a los pies
que simulen el tropiezo
-donde hay nada, pusieron piedras-.

Qué paz trae su voz
al sentirla venir.
Qué cálido abrazo
al cerrarse su tapa.

A ese hueco
-allá donde el corazón
palpita tan tercamente
los ladrillos de su casa-
muchos por nada lo llaman.

Qué fría la hora
cuando hay nada aquí.
Que frío está el mundo
si nada se escapa.

Antonio Navarro Vázquez (inédito)

Otros poemas inéditos en el blog:

Cuál es: https://angelesycondenas.wordpress.com/2020/07/09/cual-es/

Adónde marcharán: https://angelesycondenas.wordpress.com/2020/06/17/adonde-marcharan/

Nana: https://angelesycondenas.wordpress.com/2020/09/07/nana/

Atentamente,

uno que camina

Nana

Nana

En un murito dejé
un pedacito, un latido,
por si quisieras volver
otro verano conmigo.

Si lo tomase otra vez
habría brotado un castillo
y las nanas de tu piel
me brindarían cobijo.

En aquel muro bordé
un refugio compartido.
Juntos, ángel, un edén.
Nuestra orillita del río.

*Foto tomada por Arena en una autopista cántabra.

Atentamente

Uno que camina