Domingos con Juan de Mairena (I)

Mairena, en los dominicales

Hace ya tiempo que pensé en abrir este blog y siempre me atrajo la idea de crear una sección editorial. Sí, un lugar en el que cruzar realidad con reflexión y exponer mis opiniones cómodamente. Me atraía la idea de establecer un dialogo con el pasado para revisitar el presente desde otro prisma, con otras inquietudes. Creo que los clásicos son obras cuyo mensaje trasciende la frontera de los tiempos y que pueden ayudarnos a reinterpretar nuestro presente a través de las cuestiones que plantearon, y que aun no hemos resuelto. Hoy traigo conmigo al poeta y pensador que da nombre al barrio en que nací hace más de veinte años, con la esperanza de comentar con él mis temblores e inquietudes. Es Antonio Machado, y con él, nos acompañará su intructivo y ácido profesor de ficciones: Juan de Mairena.

Juan de Mairena domingo artículos de opinión
Juan de Mairena y Machado. Fuente: https://www.culturamas.es/blog/2014/03/30/antonio-machado-reflexiones-de-juan-de-mairena/

Los clásicos, forasteros del Tiempo

Como ya he dicho, una de las cosas que hace grandes a los clásicos es la perdurabilidad de sus mensajes. Sí. Un clásico es una historia dormida que genera un océano de interpretaciones sea cual sea el tiempo en que se la despierte. Un clásico es una obra histórica, con un mensaje histórico (y por tanto, susceptible a interpretación), pero una vigencia atemporal. Podríamos deconstruir los factores que hacen que una obra se convierta en clásico, y con ello, probablemente desgarraríamos esa sábana de luz que lo envuelve y lo protege del paso del tiempo. Pero aun con esto, estoy seguro de que no arrebataríamos la vigencia que esa enseñanza tiene para nuestro tiempo, porque el daño ya está hecho y a nuestra piel le arden las palabras.

Los clásicos son fuego: calientan, amenazan y cualquiera puede hacer uso de ellos. Esto es, en parte, la condena que hila los eslabones de la cultura. Pero también, son las plumas que embellecen sus abanico de sus alas.

La preocupación de Machado

Sin embargo, esto no es un ensayo sobre la vigencia o lo obsoleto de los clásicos. No. Solo deciros que cada domingo realizaré un artículo de opinión basándome en las escenas y sentencias con las que Juan de Mairena alecciona a sus alumnos.

Como sabréis, Antonio Machado es uno de los intelectuales más reconocidos de nuestra historia. Y es que, además de poeta y profesor, fue un hombre profundamente instalado en las preocupaciones de su tiempo. ¿Qué quiere decir esto? Machado, como muchos de sus coetáneos (Unamuno, María Zambrano y un ejército de innumerables), no desatendió un instante la realidad de su país ni se abandonó al placer de la contemplación o creación poética. Fue un poeta y un pensador de mundo, empapado hasta las trancas de la vida. Afortunadamente, eso es algo que se capta en la fluidez, el ingenio y el dolor que emanan cada una de sus líneas. De todas ellas.

Antonio Machado Angeles y Condenas
Fuente: https://elcultural.com/el-ultimo-camino-de-antonio-machado

Lo cierto es que traigo conmigo a este Juan de Mairena por una razón muy sencilla: Machado, una persona de su tiempo, ejercitó el veneno de la crítica y aún, hoy, nos resentimos de la acidez de su ironía. ¿Porqué? Puede que por dos razones:

  • Las palabras de Mairena trascienden las barreras de su época al haberse instituido como una voz fuera del tiempo. El mensaje de Machado alcanza nuestro presente porque, en cierta medida, nuestras preocupaciones, desconfianzas y necesidades no han cambiado. Nuestra realidad se ha renovado, por supuesto, pero el espíritu de nuestro pueblo (volkgeist) se mantiene en algún sentido impasible.
  • La segunda razón es la que, quizás, sea más dolorosa: cuándo una obra clásica nos produce el mismo efecto que produjo a sus contemporáneos, algo pasa. Esto es un síntoma claro de que no hemos sido capaz de resolver los males y carencias que el autor señálase en su tiempo.

Objetivos

Hoy, por ser la primera entrega de esta colección de opiniones infundadas, os brindo un aforismo del Mairena que quizá ilustre el fin de esta saga de despropósitos:

Me prevengo de antemano: el uso que hago de los aforismos del Mairena es completamente personal. En ningún momento pretendo apropiarme de palabras ajenas, ni mucho menos, erigir estatuas de piedra. El mensaje de los clásicos nace de una preocupación visceral de sus autores por su su tiempo. Pero por eso de que el tiempo avanza y las percepciones de las generaciones cambian conforme a su cultura, también cambian nuestras interpretaciones de los clásicos. Lo qué Machado, Jesucristo o Simone de Beauvoir tratasen de comunicar en su tiempo, solo podemos intuirlo aproximándonos a ellos a través del estudio y la práctica de la historia. Podemos acercarnos más o menos, pero la entropía comunicativa es inevitable y todos dormimos para siempre entre sus rejas.

“- Dadme cretinos optimistas –decía un político a Juan de Mairena-, porque ya estoy hasta los pelos del pesimismo de nuestros sabios. Sin optimismo no vamos a ninguna parte.

– ¿Y qué diría usted de un optimismo con sentido común?

– ¡Ah, miel sobre hojuelas! Pero ya sabe usted lo difícil que es eso, amigo Mairena.”

Atentamente

Uno que camina

Autor: Antonio Navarro Vázquez

De la arcilla, la madera y el trigo. Hijo de muchos cantares. Padre de algunas pasiones. Mi hoguera

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