Sobreexposiciones y corazas

Origen

Hace unos días comentaba con una amiga algo acerca de un artista que acababa de parir unos poemas. Ella me dijo: “Antonio, ¿no crees que está mal visto eso de exponerse?”. La pregunta me cogió por sorpresa, y la contesté: ¿No vive la gente sobreexpuesta?”. Pero su pregunta iba por otro cauce: “No sé, es como si todos evitásemos mostrar al mundo nuestras inquietudes, nuestras inseguridades, nuestros demonios. Como si de verdad temiésemos ser humanos”. Lo cierto es que hay veces que ciertas reflexiones te golpean con la fuerza del primer beso, y que te dejan igual: temblando. Leer más “Sobreexposiciones y corazas”

Ángeles y Condenas: almas al desnudo

Ángeles y Condenas

El próximo 17 de enero desnudaré mi alma y os presentaré a todos mi primera obra completa: Ángeles y Condenas. Después de un año fraguándola, puedo decir que el resultado es un fiel retrato de mi espíritu. Del mío, de lo mío, y de quienes me rodean. Me guste o no.

El pasado 2019 ha sido un año plagado de vivencias tan determinantes como conflictivas. Ha sido un año en que he estado tan cerca de perder la vida como de empoderarme de ella. El día 17 de enero, hace un año que casi cruzo a la otra orilla a causa de un accidente de tráfico. Al final, con el paso de las semanas, todo parece lo mismo: días, rutina, palabras, promesas, historias… Pero desde luego, os juro que no lo es.

Abajo os dejo un avance de las tripas de mi poemario. Espero que os atreváis y que lo disfrutéis, o al menos, que paséis un rato entretenido. Leer más “Ángeles y Condenas: almas al desnudo”

Quiere llorar (Ángeles y Condenas)

Hace unos meses, en plena Semana Santa, paseaba por una de las callejuelas del Albaicín cuando de pronto, la calle se abrió y pude ver la amplitud del Sacromonte. Las luces de las casas parecían trepar por las colinas, y la luna vigilaba la lentitud de la noche. Temblaban unas guitarras. A la izquierda, la Alhambra se alzaba en silencio en un lienzo de luces y arcilla. Fue conmovedor.

Recuerdo que en ese momento lancé estos versos que incluiré en Ángeles y Condenas. Solo Granada tiene ese poder de embrujo. Ojalá lo disfrutéis. Se llaman Quiere llorar.

Quiere llorar

Granada.

 

Clavelitos en cristales
trepando por las colinas
quieren besar las almenas
de un pasado que vigila.

Acechando, dos mil brujas
con sus palabras despistan,
mientras la danza del fuego
por el Darro se desliza.

Y sus ojos reflejaban
el oro de las espinas,
y su rostro respiraba
la luna entre las cortinas:

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