Para ti robé (Ángeles y Condenas)

Para ti robé

Yo te la di a ti, sí.
Para ti robé una estrella.
Una estrellita de plata
para que te protegiera.
Pero nunca pediste ni luces,
ni canciones, ni riberas.
Tú solo querías mis manos
pa que lanzara tus flechas.

Leer más “Para ti robé (Ángeles y Condenas)”

Me sorbo

Me sorbo

Licuarme en una lágrima
y surcarme
donde un arrecife de pena
condensa
la arruga de los años.

Como la sal que trepa
el costado de la roca
del diente de la arena.
Me araño. Me sorbo.
Y de nuevo, sed nueva.

Así me quedo, a tientas
sobre mi plato vacío
al que nadie se acerca.
Apenas con un trato dolido
y un sorbo de densa
ausencia de primavera.
Como el humo de un beso de vida
que parte y al labio no llega.
Licuado en la sal infinita
con surcos de lágrimas viejas.

Así me derramo
en orillas ajenas.

Y me licuo
y me surco
y me sorbo
y la pena.

Uno que camina

Capricho (Ángeles y condenas)

Capricho

Fuiste un soplo de viento.
Un capricho moreno
de curva silueta
con reflejos de luna gitana.

Te quise.
Y te quise entre mis brazos,
pero siquiera llegué a estrechar
el trazo sutil de tu nombre.

Y dime:
¿A nombre de quién apunto
el corazón que no tengo?
Si un día me lo devolvieran
yo para mí no lo quiero.
Era tuyo.
Y es tuyo.
Aunque patinase aquella noche
en el lunar de tu hoyuelo.

Y no quiero recordarte
como tú, que nada sabes.
Ni me piensas. Ni te dueles.
Ni siquiera sé si existes,
y sin embargo… te quiero.

Mejor que no tengas nombre, sí:
Reflejos de luna gitana
es el nombre que yo te entrego.

 

Pétalos (Ángeles y Condenas)

Pétalos

Creo que guardé un motivo
en tus pétalos de rosa negra,
y que lo escondí en tu tallo
suavito de blanca perla.
Y creo que aquel perdido
motivo de negra perla,
lo han devorado unos labios
de mortal enredadera.

Y ahora, me quedo dormido
sobre el cristal de la yerba,
y en mi costado se hunden
los dientes de flores negras.
Sé que un destello dolido
ha susurrado en tus cuevas
y ha robado los latidos
que alimentaban mi hoguera.

Pero nunca nadie puede
liberar a quién no quiera,
porque si dice que quiere…
¿quién puede decir que no deba?

Poema incluido en Ángeles y Condenas