Condena (Ángeles y Condenas)

Condena (Ángeles y Condenas)

He tenido tiempo de escuchar y vivir cosas que abrazo y detesto a partes iguales. Siempre ha pesado más en mí eso de “lo que te viene te hace como eres” aunque, en el fondo, uno reniegue de que le viene como si la vida consistiera en eso. Hace unos meses, quizá un año, comencé a toparme con gente que hablaba de algo así como actuar con verdad, de pensar con verdad, de crear con verdad. Hasta escuché decir de mí y de gente muy afín a mí que lo que nos da verdadera fuerza es el vínculo que mantenemos con nuestra verdad, sea lo que sea lo que quisieran decir con eso. No se me irán de la cabeza esas palabras.

         Os cuento un poco todo esto a raíz del audio-poema que os presto hoy aquí en mi refugio. Se llama Condena, y es el sexto texto que compone mi poemario Ángeles y Condenas. Yo lo vivo como un poema fundamental, y como un problema que ha entallado un poco en cómo me acerco a algunas cosas. Es complicado familiarizarse con lo ajeno cuando se presenta como un incendio que no se piensa el devorarte. Es complicado tenderle la mano a una trampa de oso sin pasar un poco de miedo y es, hasta absurdo, hacerlo con esperanza. Pero aquí estamos: todavía no conozco a nadie que no se haya tatuado la piedra con la que tropieza en el zapato para acordarse de ella cuando todo está tranquilo. Así somos algunos. Pero tampoco está de más soltar de vez en cuando.

         Os dejo con Condenas. Espero que os adentréis en el paseo y que esto os aproxime a la obra en su conjunto. Un abrazo y calor para quién entre a casa.

Condena:

Como me pesa el alma
cuando el pasado me besa,
y alarga su mano hacia el vaso
para dejarlo en la mesa.
Como me late el pasado
cuando el peso de la mesa
se inclina de nuevo hacia el vaso
y vacía otra botella.

Ya no entiendo de perdones,
ni de paces, ni promesas.
Y no entiendo por qué un trago
las ha devorado enteras.
Y si un día, en su regazo,
mis esperanzas durmieran,
corrió un veneno en sus labios
que ha terminado con ellas.

Un ave que está de paso
y una voz de duermevela
anoche me aconsejaron
que no cargue con sus deudas.
Qué no es mío su pecado
y si merece condena,
lo mejor es que la cumpla
a que se ahogue sin ella.

Porque no quiero su mano,
que en mi alma ya me pesa.
Y si ya estoy condenado…
¡Qué me pongan las cadenas!

Yo no avivaré ese fuego
que consume mi candela.
Porque la vela no es mía.
Ni el pasado. Ni su deuda.

Atentamente,

Uno que camina

Autor: Antonio Navarro Vázquez

De la arcilla, la madera y el trigo. Hijo de muchos cantares. Padre de algunas pasiones. Mi hoguera

6 comentarios en “Condena (Ángeles y Condenas)”

    1. Hola José Félix. Hoy subiré más contenido sonoro para avanzar con mi audiolibro en el canal de Soundcloud. Te lo agradezco mucho, me hacen mucha ilusión tus palabras! Como podríamos colaborar?

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