En los cuatro vientos

En los cuatro vientos - relato

“¿Por qué no?”, pensó, hundiendo unos dedos sin fe en el barro. Y el viento trajo del norte un soplo de silencio

“¿Fue así siempre?”, se dijo. Y cerrando los puños, arañó la roca firmando con su duda el vientre de la tierra. Y el viento trajo del sur la caricia de un lamento.

“¿Para qué?”, tembló, y un espasmo se apoderó de ella. Sus manos se arrancaron el cabello y risas de barro en cascadas le prestaron una máscara. Y el viento trajo del este el siete de un nuevo regreso.

“No hay perdón”, aulló su pecho. Y su vientre y su cabello entonaron un réquiem sin sonido. La arena hizo callar a los años y un océano devoró las tempestades. Nadie sobrevive al tiempo. Abatida, sus rodillas besaron el barro y dobló un eco de abandonos. Solo la roca se pronunció mientras el viento del oeste trajo al fin noticias del ocaso:

“Descanse en Paz”

Pero el corazón no descansa para siempre.

 

Uno que camina

Autor: Antonio Navarro Vázquez

De la arcilla, la madera y el trigo. Hijo de muchos cantares. Padre de algunas pasiones. Mi hoguera

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