Ángeles y Condenas: almas al desnudo

Ángeles y Condenas

El próximo 17 de enero desnudaré mi alma y os presentaré a todos mi primera obra completa: Ángeles y Condenas. Después de un año fraguándola, puedo decir que el resultado es un fiel retrato de mi espíritu. Del mío, de lo mío, y de quienes me rodean. Me guste o no.

El pasado 2019 ha sido un año plagado de vivencias tan determinantes como conflictivas. Ha sido un año en que he estado tan cerca de perder la vida como de empoderarme de ella. El día 17 de enero, hace un año que casi cruzo a la otra orilla a causa de un accidente de tráfico. Al final, con el paso de las semanas, todo parece lo mismo: días, rutina, palabras, promesas, historias… Pero desde luego, os juro que no lo es.

Abajo os dejo un avance de las tripas de mi poemario. Espero que os atreváis y que lo disfrutéis, o al menos, que paséis un rato entretenido.

Para mí, no ha tenido pérdida.

Un retrato. Un alma

Creo que después de tratar de abordar poéticamente tantas partes de mi vida, resulta bastante absurdo condensar el sentido de una obra en unas pocas líneas. Digo absurdo, pero quiero decir imposible. Sin embargo, el arte es a veces un intento suicida de apoderarse de esos imposibles, y aunque estas palabras apesten a todo menos a grandeza, no voy a perder la oportunidad de fracasar de nuevo en la búsqueda de otro de mis inalcanzables. Porque quizás la belleza sea eso: la estela que dejamos a nuestro paso mientras fracasamos en nuestra obtención de lo imposible.

Ángeles y Condenas es un poemario que condensa un grito humano desesperado por liberarse de las cadenas de su pasado.

Infancia, desamores, venenos, testimonios sobre vidas famélicas y rotas… Es un almanaque de fragmentos y vivencias componiendo todos; un abanico de notas musicales acaparando canciones y mentiras que nos salvan a medias de nuestra propia historia. Es una colección de errores, promesas y lecciones, enmarcada en la atmósfera de mi Ocaña, de Madrid y de Granada. Y puede que, por tratar de serlo todo, se haya quedado en nada.

Quizás nunca sepa expresarlo. Desde luego si he aprendido algo, es que las contradicciones, cuando se despliegan, son solo primaveras deseando expandirse ignorando cualquier eco del invierno. Y una contradicción, pienso, rara vez consigue resolverse.  Una contradicción nunca quiere resolverse. Y cuando se desarrolla, solo conseguimos acentuar sus rasgos y el acento cálido de su voz. Y estas son nuestras cadenas: la intuición de que somos lo que tenemos, y si avanzamos, es a pesar de y por todo lo que tuvimos y vivimos. Por malo y feo que fuera. Por muchas promesas que rompieran. Aunque no podamos perdonar(nos)lo.

Ángeles y Condenas
Esta será la portada del libro, cortesía de Julia Vilchez Fernández y Daniel Agudo.

Ángel, condenas.

Pero.. ¿qué es para ti un ángel? ¿Y una condena? Hay dos poemas en el libro (a los que he cogido un odio profético) que lo expresan mejor de lo que lo haría ahora mismo. Pero lo que sí puedo decir es que os olvidéis de los querubines de los frescos eclesiásticos, con sus gestos puros e inocentes. Un ángel nace santo, pero nadie preguntó si convendría. Un ángel tiene alas… y nadie le preguntó si las quería.

“Un ángel no es blanco ni bueno”

Pero es en la asunción de su condena, donde el ángel reconoce sus alas y mira al cielo soñando con su hogar ¿O es al revés? Puede que el ángel solo quiera escapar de la paz de su cielo impoluto y probar la saliva y el sudor de la vida. Las alas huelen su condena, y las cadenas… siempre aspiran a desplegar sus alas.

Somos contradicción, y esa es la fuente de toda nuestra vida.

La esencia de la libertad son unas cadenas. Y viceversa. Si no, ¿para qué fueron forjadas? Espero que, en la lectura de este poemario, proyectéis vuestro espíritu en busca de asunciones y contradicciones. Todo es mentira. Espero que en esta lectura encontréis el rostro humano de aquel que grita desesperadamente tras una senda de motivos. Espero, y sobretodo espero que, en la lectura del poemario, disfrutéis de la lectura. Porque esto es mi alma, y yo os la entrego.

Siento la espera. Sois bienvenidos. Os dejo una pequeña selección de los poemas que componen la obra, espero vuestra respuesta.

Atentamente,

Uno que camina

Autor: Antonio Navarro Vázquez

De la arcilla, la madera y el trigo. Hijo de muchos cantares. Padre de algunas pasiones. Mi hoguera

2 comentarios en “Ángeles y Condenas: almas al desnudo”

  1. No puedo profetizar si alcanzaras la gloria en esta vida,pero si puedo decirte que estoy volviendo a releer el libro,tranquila y pausadamente y me llena de emoción, siento no ser más generosa en mis alabanzas hacia ti, pero a veces pienso que como soy tu madre me estoy dejando llevar por mis sentimientos,sé que eres genial,solo espero que los demás lo vean.

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